Cronica Acto Homenajes 2015:

Pasado, presente y futuro. Reconocimiento y homenaje Moro

Pasado, presente y futuro. Reconocimiento y homenaje Moro

 

La lluvia de estrellas de diciembre estaba cruzando el éter cuando sonó el pasodoble en las calles y se inició el desfile desde la casa de los Moros. Unidos. Así, en esa armonía y con esa luz, nos sentimos todos en una noche extraordinaria que, como dijo la mantenedora, era extraordinaria no sólo porque fuera “noche de Moros”, que también, sino por lo que de extraordinaria tiene la vida.

Detrás de cada acto que se realiza hay un buen grupo de personas que ha trabajado en la organización y en su ejecución. ¡Qué poco sabemos de ellos! Hombres y mujeres, festero batallón, que semanas antes de que llegue esa noche han mantenido reuniones, encargado detalles y regalos, escrito saludas e invitaciones, pensado y realizado vídeos, seleccionado música, decorado el teatro, buscado presentadores, escrito guiones, hecho ensayos y en fin, una ingente labor de fondo poco conocida y muy pocas veces reconocida en su magnitud.

Pero los Moros… Los Moros somos punto y aparte. Además de la enorme ilusión, en cada acto se pone en marcha un equipo que huye del individualismo y se integra en una labor coral, con un trabajo y un objetivo común: que todo salga bien, como se merece la Comparsa… ¡Ay los Moros, qué válidos y qué eficaces!

Porque quienes van al teatro a disfrutar de los homenajes no conocen esa parte, pero la intuyen, y durante toda la velada los protagonistas estuvieron, en todo momento, arropados por los aplausos. ¡Gracias a todos!

Para este acto, último de la actual directiva, se quiso contar con todos los presentadores de las ediciones realizadas en el Teatro Cervantes. También era un guiño, una manera sencilla de agradecerles a todos su apoyo, aunque no se expresara tácitamente. Pero se sentía.

Y ellas, él, respondieron con ilusión y entrega absoluta ¡Son geniales!

Todo comenzó. Y allí estábamos, nerviosos y dispuestos. Hubo sorpresa con un monólogo festero ocurrente, que la protagonista defendió con desparpajo. Ahí se puso en marcha la esperada “Noche de los Homenajes”. Se proyectaron unos vídeos preciosos, contamos con la música adecuada, los responsables de presentación, sonido, imagen y protocolo dispuestos y cumplidores, expectantes ante la responsabilidad.

Con el Presidente y la Secretaria en el escenario, se fue llamando a la Capitanía 2015. Bandera, besos, fotos, regalos, ilusión… Seguidamente, el futuro, la Capitanía 2016. Y de cada una, un vídeo. Así se iniciaron los homenajes y así discurrió la noche: homenaje a Damas y capitanías de 1990 a 1994, socios de honor a los mayores de sesenta y cinco años y, finalmente, los Moros de Honor, la más alta distinción de la Comparsa. En este 2015 el Moro de Plata se le otorgó a Francisco Sánchez, “el Tito”, por su larga trayectoria con la Comparsa de Turcos y con la Fiesta en sí, durante los años 80 fue mayordomo por su comparsa, la fiesta de Sax es conocida allá por donde va, ha reforzado los lazos con la embajada de Turquía en Madrid, así como, fue el gran impulsor de que un grupo de niños sajeños pudieran intervenir en el Festival internacional de las Culturas, en fin un gran divulgador de la fiesta; el Moro de Oro es un reconocimiento a aquellas personas que por su trayectoria han contribuido al engrandecimiento de la Comparsa, el Moro de Oro fue para Juan Solaum, festero desde la cuna, socio de nuestra Comparsa de toda la vida, socio de honor en 2011 y con toda su familia festera, desde 1976, y hasta hace muy poco, ha colaborado con la Mayordomía siendo censor de cuentas de la Comparsa, así como en la Comisión de Conflictos, desempeñando su labor con entrega e ilusión, él ha montado las espingardas en el local de los moros. Nuestro galardonado, a pesar de no vivir en Sax, no falta a ninguna cita con nosotros, está en las asambleas, en los almuerzos y, por supuesto, vestido de moro, siempre, ¡el día uno, al Puente!

Y cuando todos daban por finalizado el acto, la sorpresa: Moro de Oro, desde la ausencia y la nostalgia, a María Asunción Amat Pérez. El público respondió, el teatro se llenó de aplausos, de recuerdos y afectos, de emoción y lágrimas. ¡Era mucha mora, mucha mujer, nuestra María Asunción! Y con esa cálida ovación, en su memoria y con la presencia de sus dos preciosas hijas, se reconoció esa valía.

Luego, desfile hasta la sede y allí tiempo de tomar una cena fría o una cervecita entre amigos, charlando y disfrutando juntos. Unos, por el homenaje del que habían sido protagonistas, otros por ser familiares y amigos de los homenajeados, y el equipo moro sonriente tras su trabajo, porque todo había salido bien. Y ese era el objetivo.

Una noche brillante, emotiva, en la que los Moros supimos tender puentes entre el pasado y el presente y mirar juntos a la promesa de un bello futuro.

Mientras, en el firmamento, las Gemínidas, la lluvia de estrellas, uno de los espectáculos astronómicos más especiales del año, dejaban su luz y su estela sobre la noche sajeña.

Sí. Fue una noche mágica.

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