Parece que fue ayer, pero hace ya 8 años que Pedro Payá se hizo cargo de esta gran Comparsa. Ya llevaba muchos años trabajando en anteriores directivas, colaborando activamente a engrandecer a los Moros llegando a ser, en los años precedentes a este periodo, Vicepresidente de la Comparsa.

En 2008 Pedro tomó una de las decisiones festeras más importante de su vida: ser Presidente de los Moros. Seguidamente se p uso manos a la obra, eligiendo minuciosamente a los nuevos miembros de la directiva; gente joven, savia nueva con mucha ilusión y entusiasmo por ponerse a trabajar por la Comparsa y moros de edad para que aportaran su experiencia y sabiduría festera.

Para mi han sido mis mejores años de directivo, junto a los primeros cuando empecé con los Moros, en los que era muy joven y con ganas de aprender. Bueno, de aprender todavía tengo muchas ganas.

Joaquín. Me parece importante saber qué consejos le darías a tu sustituto.

Modestamente, porque no es fácil dar consejos, creo que tendría que empezar viendo que cosas necesitan ser mejoradas, en su opinión. También le aconsejaría crear el mejor ambiente posible para que la gente joven se sienta parte de la Comparsa y participe, porque sus opiniones son tan importantes como las de la gente mayor. Esto, el hacer partícipe a todos, fue lo que me llevó a cambiar la cena, haciéndola más asequible a todo el mundo.

Verónica: ¿Por qué tu Junta Directiva ha propuesto modificar los estatutos, incluyendo que el Presidente sólo pueda estar un máximo de dos legislaturas, lo que conllevaba que no puedas presentarte ahora?

Considero muy importante que las directivas y los cargos se vayan renovando con el fin de que entren nuevos aires, nuevas ideas, siempre manteniendo la base y defendiendo la esencia de la Comparsa. En cualquier caso, no es lo mismo ser vicepresidente que presidente, por ejemplo. Son diferentes puntos de vista y aunque hay cosas en las que se puede estar de acuerdo, cada uno, con su manera de ser o actuar, puede llevar a la Comparsa por un camino diferente.

Son las palabras de un presidente al que cogimos desprevenido, en un almuerzo. Claro que teníamos más cosas que preguntar, pero consideramos que ya estaba bien, que se había portado y que teníamos que volver con los amigos moros.

Pero para nuestra sorpresa y para finalizar la charla, Pedro decidió cambiar las tornas y fue él quien nos preguntó a los entrevistadores cuál era su opinión sobre la Junta Directiva. Como buen caballero moro, él se fue para que pudiéramos contestar libremente.

El primero comenzó diciendo que tenía muy buena opinión, que funcionaba bien y que eso se nota porque en los almuerzos se ve a mucha gente que colabora, apoya y que trabaja por la Comparsa, aun sin pertenecer a la directiva. Otro opinó que le parecían muy bien todos los cambios realizados en la Comparsa y que le daba la sensación de que había mejorado mucho. Finalmente, el último se expresó diciendo que veía a la directiva muy innovadora, comprometida con todo y que se notaba “aire muy fresco” en este gran colectivo que representa la Comparsa de Moros.

Y con esto terminamos nuestra entrevista. Tras un largo y entretenido rato pudimos ir a tomarnos algo y seguir disfrutando de la buena compañía de otros moros y de la magnífica mañana que hizo el pasado 3 de octubre. Eso sí, Pedro ya contaba con la alegría de ver cuántas personas le apoyaron en un primer momento, casi antes de comenzar... Y lo mejor es que allí continuaban. A su lado. ¡Qué mejor balance!

Ahora, tras todos estos años, esta directiva ha experimentado muchísimas sensaciones, algunos ratos no tan buenos con muchos nervios y tensiones, pero, sobretodo alegrías, risas y grandes momentos de satisfacción por el trabajo realizado.
Pero considerábamos que esto, en realidad, debería ser juzgado por miembros de nuestra Comparsa, así que en el almuerzo del mes de Octubre reunimos a tres moros de diferentes edades: la juventud representada por Verónica, una chica de 16 años, la madurez en Eva de 41 y la experiencia en un moro de honor con 84, Joaquín. Y comenzamos...

Eva: ¿Cuál es la anécdota más curiosa que puedes contarnos?

Una de ellas, la primera, que al llegar de la reunión en la que me presenté a Presidente le dije a mi hermana que se lo contara ella a mi mujer, porque María no se lo esperaba y yo no sabía cuál iba a ser su reacción. Vaya, tenía muy claro que me apoyaría al cien por cien, con todas sus fuerzas, pero también que ella sopesaría los pros y los contras y que, como buena festera, era conocedora del trabajo y los problemas del cargo. Pensé que era mejor que mi hermana ejerciera de “avanzadilla”. Es una anécdota, pero también un reflejo de la tensión que yo sentía y de la responsabilidad que sabía había asumido. Y ahí estuvieron sus brazos abiertos, sus sonrisas de afecto, sus exclamaciones de apoyo, su comprensión total. Ahí estaba, conmigo y como siempre, mi familia.

Otra anécdota de esos inicios fue al comenzar las primeras reuniones, cuando llegaron las mujeres. Me resultó muy curioso que sacaran las libretas para apuntar todo lo que se planteaba y que así que no se les olvidase al grupo las cosas que había que hacer y que se habían hablado. Muy bien

organizadas y muy trabajadoras y eficaces. Todo un ejemplo a seguir.
Vero: ¿Qué conclusión saca de todos estos años como Presidente?

“Abrir la Comparsa a los socios”. Cualquier socio puede colaborar y participar y me siento muy orgulloso de que todo lo que se ha hecho haya sido con el visto bueno, por unanimidad, de la directiva. Ese era nuestro trabajo previo para, posteriormente, pasar las propuestas a la Comparsa.

Se ha conseguido un gran equipo, y creo que una labor muy importante para mí ha sido unificar los diferentes caracteres de los socios. Tener a todos en cuenta, con sus idiosincrasias y sus diferencias, respetarlas y aunarlas por el bien de los Moros.
Joaquín: ¿Pedro, qué obras ha conseguido realizar esta directiva?

Considero muy importante haber podido quitar los pilares, que nos da una amplitud y una estética magnífica para la sede, o arreglar la zona de los músicos, porque para ellos debemos ofrecerles unas buenas condiciones de habitabilidad, de bienestar.

Por otro lado, tengo que decir que me alegra la buena relación que los cuatro

presidentes honoríficos tenemos. Eso, indudablemente, hace más fácil abordar algunos proyectos que todos sabemos necesarios, como los que os acabo de comentar.

Eva: Realmente se han hecho muchas cosas. Tantas como el tiempo ha permitido. ¿Qué crees que te ha quedado por hacer?

Yo creo que siempre quedan cosas por hacer. Sin proyectos y trabajo no se puede funcionar bien. Eso es lo que nos da ilusión y lo que consigue formar equipos y hacer Comparsa.

Te puedo decir que una ilusión que yo tenía era dejar paso a una Presidenta. Y la teníamos. Tan cercana, tan carismática, activa, festera, mora... Pero no tenemos poder frente al
destino.

En fin, volviendo a esos proyectos, habría sido importante realizar la digitalización de todo el archivo de la Comparsa, algo que se nos ha quedado en el tintero. Voy a intentar presupuestarlo antes de que finalice la legislatura, por si la próxima directiva quiere seguir con esta ardua tarea, porque hay mucha documentación.

En los últimos meses sí se ha conseguido hacer alguna cosa que teníamos en mente, como arreglar los aseos de los músicos y, por ahora, no estimo necesario más obras.

Joaquín: ¿Qué te llevó a realizar los cambios en el desfile de la Mahoma?

Este es un símbolo muy importante y por eso consideré que se merecía un mayor protagonismo, especialmente junto a los niños. Llevándola los moricos y moricas también se impulsaba la colaboración de los socios con la Comparsa desde muy pequeños .

Verónica: ¿Qué te ha hecho sentir más orgulloso?

La gente. Las personas. Lo bueno que hay en todos, a poco que dejemos que aflore. Mirando hacia atrás, una de las cosas es como han funcionado las Juntas Directivas; pero especialmente lo que más satisfacción me ha dado, y a toda mi directiva, es el Acto Homenaje a los Cargos Festeros que la

Comparsa realiza cada mes de diciembre. Creemos que le hemos dado a los homenajeados la categoría que se merecen, en un marco más apropiado, y que hemos conseguido crear un acto muy sencillo, bonito y emotivo. Sin pretensiones, pero muy digno.

Eva. Todo no va a ser bueno, está claro. Que tú recuerdes ahora, ¿cuál sido el peor momento de este tiempo?

En la primera cena, que hicimos en el hotel AC. Fue el único año que se había preparado cómo se iba a realizar el acto con los Capitanes y, sin embargo, cada uno hizo una cosa.

A mí se me olvidaron las gafas; estaba llorando de emoción al ver a miembros de la directiva subiendo al escenario a las damas, porque eran sus abuelos... Así que entre que no veía bien, que me podía la emoción al compartirla con las familias moras y que estaba muy nervioso, casi no podía hablar. Luego se liaron con los regalos; a la dama infantil saliente no le dieron su detalle...y lo pasó fatal. Vaya, que fue toda una experiencia y no positiva. Me sentí fatal y al salir de allí pensé proponer a la directiva el cambiar este acto y dejar de hacer el homenaje en la cena.

Verónica: ¿Cuáles fueron los motivos que te llevaron a ser Presidente?.

La situación en la que me encontré. No había nadie para el cargo y yo me quedaba como gestor al ser el anterior vicepresidente. Al no presentarse nadie pensé que tenía dos opciones: o presentarme e iniciar un nuevo proyecto o quedarme como gestor sin poder hacer nada relevante. Pensé en la Comparsa, en que se merecía y merece lo mejor y creo que la decisión que tomé entonces fue la más acertada.